Según la directora ejecutiva Rachel Scandling, el corazón de Mama2Mama es promover la conexión. “Saber que el posparto ya es un tiempo de aislamiento para muchas familias guía nuestro enfoque”, explicó. “Nuestro trabajo atiende necesidades reales: acceso a lo esencial, espacios adaptados para padres en todas las etapas, y una conexión continua en momentos vulnerables.” Y enfatizó: “Ofrecemos un cuidado práctico, emocional y sistémico, brindando a las familias lo que necesitan, cuando y donde lo necesitan.”
“Tras un desastre natural,” añadió Rachel, “el nivel de estrés es incalculable.” El año posparto es difícil y solitario de por sí, pero en contextos extremos como la pandemia o el incendio de Eaton, esas dificultades se multiplican. “El posparto es un tiempo delicado,” dijo. “La incertidumbre del nacimiento y la recuperación ya es bastante pesada; sumar la espera para volver a una casa dañada por el humo, cambios de escuela para los hijos mayores o gastos extra por traslados y renta genera un estrés exponencial.”
“Necesitamos respuestas a desastres que traten el cuidado como infraestructura central,” señaló el profesor García de Stanford en su informe de investigación. Aunque su reporte se enfocaba estrictamente en el incendio de Eaton, la recomendación aplica también a la pandemia. La respuesta al COVID priorizó la supervivencia inmediata de las poblaciones vulnerables, pero hoy sabemos, por los efectos a largo plazo en los bebés de la pandemia, que es vital dar mayor atención a madres y bebés en emergencias actuales y futuras.
La lección es clara para quienes quieren ayudar a los bebés del fuego: la recuperación significa construir aldeas que pongan a madres y bebés al centro. Conexión, socialización y apoyo personal son claves para evitar los efectos negativos que vimos en los bebés de la pandemia. Cuando más organizaciones adoptan modelos integrales de cuidado como los de Mama2Mama, podemos levantar nuevas aldeas que escriban historias de éxito en el desarrollo de nuestros más vulnerables. Podemos—y debemos—apoyar y elevar a los bebés del fuego.